El arte de traducir

En nuestros días la información juega un papel muy importante. Poder comunicarnos, sin importar el idioma, es vital para el actual mundo globalizado. Traducir se ha convertido en el verbo necesario en todos los lenguajes. Permite difundir las ideas, masificar el conocimiento y facilitar la comprensión entre los pueblos. Esta profesión se ha convertido en un arte, no solo requiere destreza y talento, es imperativo conocer las culturas para transmitir la esencia del texto original.

¿Qué es traducir?

Consiste en comprender un contenido y reproducirlo en una lengua distinta manteniendo el mensaje inicial intacto. El texto nuevo debe expresarse con la naturalidad propia del idioma al que se traduce. También es importante cuidar el estilo desarrollado por el autor. Este proceso requiere el conocimiento del contexto, la ubicación, el momento y los aspectos socioculturales en el que se desarrolla el escrito original. Es el conjunto de técnicas, habilidades y experiencia al servicio de la comunicación.

¿Cuáles son las competencias requeridas para traducir?

Dominar uno o varios idiomas no es suficiente para ser profesional del área. Es indispensable comprender el sentido del texto y convertirlo en la nueva lengua en forma natural. El traductor es un mediador que permite la comunicación entre culturas diferentes. Al conocimiento, destrezas y actitudes necesarias para traducir se denomina competencia traductora. Está dividida en varias subcompetencias que mantienen una estrecha relación entre sí. Estas son:

Subcompetencia bilingüe: Es el conocimiento de las normas, reglas de gramática y ortografía de ambas lenguas. Es la capacidad de comprender el texto, detectar sus palabras claves, definir la terminología que se utiliza, la estructura de textos especializados, el estilo utilizado en la lengua de salida para incorporarlo en la lengua de llegada, las frases idiomáticas utilizadas, en otras palabras, perfeccionar el lenguaje de destino para transmitir la esencia y sentido del original.
Es importante también tomar en cuenta para quién se traduce. El destinatario del encargo determina la selección de frases, forma de expresión, entre otros. Los textos cambian cuando se dirige al lenguaje político, religioso, juvenil, jurídico, etc. Las diferencias culturales también desempeñan un papel preponderante.

Subcompetencia extralingüística: Se refiere a conocimientos convencionales y académicos sobre el mundo en general y ámbitos específicos. Comprenden formas de vida social en ambas culturas, sistemas institucionales, información enciclopédica y temática.

Subcompetencia traslativa: Conocer los conceptos y los aspectos de la traducción, su funcionamiento, los procesos y métodos utilizados así como la práctica de la traducción en el ámbito profesional.

Subcompetencia instrumental: Es un conocimiento sobre las técnicas relacionadas con el uso de las fuentes de documentación y las tecnologías aplicadas a la traducción, tales como: tipos de diccionarios, enciclopedias, libros de gramática, libros de estilo, entre otros.

Subcompetencia estratégica: Se refiere al conocimiento procedimental requerido para emprender una traducción. La logística consiste en llevar a cabo al menos cuatro pasos: 1) planificar el proceso y seleccionar la metodología; 2) evaluar el desarrollo y los resultados parciales; 3) activar las subcompetencias anteriores; 4) identificar los problemas y aplicar los procedimientos para solucionarlos.

Componentes psicofisiológicos: Están referidos a competencias que permiten el desenvolvimiento efectivo del trabajo traductor. Destacan las capacidades cognitivas tales como la memoria, la percepción, la atención y la emoción; la actitud del traductor como la curiosidad, perseverancia, confianza, motivación; y las habilidades como la creatividad, el razonamiento lógico, capacidad de análisis y de síntesis, etc.
Cabe destacar que cada traducción requiere estrategias diferentes. Los procedimientos y las subcompetencias requeridas para cada proyecto pueden variar. La experiencia puede generar procesos más automatizados de traducción.

¿Cuál es la utilidad de las herramientas para traducir en línea?

La tecnología facilita el proceso de traducción. Utilizar programas informáticos para reproducir textos en otro idioma se denomina Traducción asistida por computadora, CAT por sus siglas en inglés. Desde el nacimiento del ordenador se ha desarrollado software para solucionar la comunicación entre diferentes lenguajes. Al inicio se utilizaban bases de datos de términos. En la actualidad las memorias de traducción son parte de la evolución tecnológica.
Las herramientas se basan en una capacidad de memoria que permite la reutilización. Las frases creadas en otro momento y lugar pueden recordarse y reproducirse cuando sean requeridas. Es decir, almacenan pares de elementos y estructuras sintácticas ya traducidos. En otros casos utilizan la estadística para seleccionar los elementos a repetir.
La memoria electrónica juega un papel importante en este mundo. Al repetir la frase exacta es posible que no se altere el significado del texto. Esta posibilidad se convierte en certeza cuando el contexto está altamente limitado en un entorno especializado.
Las memorias de traducción son muy útiles porque aumentan la productividad del traductor. Adicionalmente garantizan que, en un mismo proyecto, diferentes

profesionales utilicen la misma terminología y fraseología en todo un texto.
Existen sitios web gratuitos para traducir palabras, frases y documentos completos. Estas herramientas permiten a novatos y expertos usar otros lenguajes y poder comunicarse sin ninguna limitación. De hecho, se han convertido en aplicaciones de uso obligatorio para quienes desean traspasar fronteras e interactuar a nivel global.
Uno de los traductores en línea más utilizado es Google Traslator Toolkit. Esta herramienta permite traducir contenidos en forma colaborativa y gestionar todo el trabajo a nivel profesional. Entre sus bondades se encuentran:
Uso de glosarios y memorias de traducción personalizadas o compartidas.
Traducir textos especializados con bases de datos propias.
Colaborar con otros traductores en un proyecto utilizando terminología y frases comunes para todo el equipo.
Trabajar con diversos formatos de documentos. Esta opción es utilizada sobre todo en el caso de archivos html o xml donde las instrucciones o etiquetas de programación no deben modificarse.

¿Cuál es el proceso para traducir?

Para que el traductor reproduzca en otra lengua un texto en forma correcta debe seguir al menos los siguientes pasos:
Comprensión. Consiste en analizar el documento original. Deben responderse las preguntas ¿cuál es la intención del autor?, ¿cuál es la relación entre el escritor y el lector?, ¿en qué momento y lugar se desarrolla el texto?, ¿cuál es el área temática?, ¿cuál es la estructura del documento?, ¿cuál es el estilo de redacción?, ¿cuáles son los elementos sintácticos?, entre otras.
Abstracción. En esta fase se extrae la idea principal, sus contenidos y el sentido del texto fuente.
Reproducción. Transferir -en forma natural y clara- el texto al idioma meta. Debe tenerse en cuenta, además de las normas ortográficas y gramaticales, aspectos como los receptores, el cliente, propósito y funcionalidad de la traducción y otras características del encargo.
Validación. Es la etapa de verificación del texto. Monitorear y controlar la traducción para asegurar la fidelidad con el original, la claridad y naturalidad comprensibles para el lenguaje destino es parte de esta fase. Adicionalmente se chequea la cohesión y la sintaxis utilizada.
¿Cuáles son las teorías de la traducción?
Existen muchas maneras de traducir un texto. Todas las teorías pueden ser útiles en un momento dado. Conocer los paradigmas puede abrir la mente del traductor a una amplia gama de soluciones ante un problema presentado. Entre las más conocidas destacan:

  • Teoría de la equivalencia. Presupone que diferentes idiomas pueden expresar lo mismo. Indica que existe cierta simetría entre lenguas. Para ello se enumeran todos los valores y funciones asociados a una palabra o frase del texto origen y se determina su equivalente en el texto destino. Las equivalencias a nivel de frases o palabras pueden ser: uno a uno, en el caso de algunos términos; de uno a varios, como sucede en la mayoría de los casos donde el traductor debe elegir entre varias alternativas o; de uno a ninguno, en cuyo caso se debe tomar prestado el término del idioma origen.

Esta teoría presentaba un problema para describir la equivalencia donde no existían equivalentes naturales obvios. Por esta razón algunos autores hablan de dos tipos de equivalencia: una, la formal para ajustarse a las palabras y a sus patrones y; otra, la dinámica, para encontrar las palabras que cumplen con la función de la situación original.

  • Teoría de la finalidad. Según este paradigma el acto de traducir obedece a las razones por las cuales se ha encargado la traducción. El propósito puede ser adaptarse a las normas jurídicas del idioma destino o de origen dependiendo de que la finalidad del texto sea informar o podría traducirse palabra por palabra cuando se trata de una prueba en un tribunal, por ejemplo.

Esta teoría cambia la dirección del enfoque del texto origen al texto de destino. Introduce además, factores como el papel del clientes, la necesidad de que el traductor tenga instrucciones precisas antes de empezar a traducir y la idea de que un mismo texto puede traducirse de múltiples maneras para servir a diferentes propósitos.

    • Teoría descriptiva. Este enfoque busca descubrir como las personas traducen sin tomar en cuenta la calidad de los textos. La traductología -ciencia que estudia la traducción- nació de este paradigma. Agrupa conceptos teóricos, normas y leyes, formando así una rama académica con una metodología y técnicas de investigación explicitas. Finalmente estos estudios fueron catalogados con un enfoque interdisciplinar y legitimaron los estudios de la traducción con un método académico.
    • Teoría de la localización. Este paradigma se originó con la internacionalización de los productos informáticos. Se requirió no solo traducir los textos sino adicionalmente adaptar el formato de fecha, signo de puntuación en la representación numérica, monedas, teclas rápidas, etc.

Los productos deben cumplir requisitos locales referidos a reglamentos legales, fiscales, de seguridad y de protección al medio ambiente. Este proceso se entiende como adaptación cultural.

¿Cuáles son los tipos de traducción?

El proceso de convertir un texto en otra lengua también se puede clasificar de acuerdo a su contenido. Entre los tipos de traducción más comunes destacan:

    • Traducción informativa. Se utiliza con fines de divulgación de eventos, sucesos o noticias. Se encuentran en revistas, periódicos y entrevistas, entre otros.
    • Traducción literaria. Contempla la traducción de textos como cuentos, novelas, poesía y obras de teatro. Requiere mantener el estilo original. En el caso de la poesía -una de las traducciones más difíciles- es necesario mantener el ritmo, la cadencia y la rima. El traductor debe tener habilidades de escritor para reproducir con éxito el texto.
    • Traducción científico-técnica. Se ocupa de traducir textos relacionados con la ciencia y la industria. Pueden ser informes técnicos, manuales de uso, es decir, textos sobre ingeniería, informática, electrónica, mecánica, industria, salud, etc. Están destinados a un público especializado. La vigencia de la información es limitada
    • Traducción judicial. Son las que se realizan ante un tribunal de justicia. Contempla la traducción de documentos como: sentencias, informes de peritos, declaraciones, actas de interrogatorios, etc.
    • Traducción jurídica. Comprende la traducción de normas, reglamentos, leyes, así como contratos para diferentes actividades. Es usual que el traductor tenga formación jurídica.
    • Traducción pública. Los profesionales de esta rama se encargan de realizar la certificación de documentos oficiales. Con su firma le dan validez a las traducciones. Aplican para certificados de matrimonio, defunciones, divorcios, testamentos, etc. Son traductores expertos acreditados que generalmente trabajan en tribunales.
    • Traducción comercial. En el área de mercadeo y publicidad se traducen materiales promocionales, folletos, sitios web, así como campañas y comerciales de productos. Este proceso requiere habilidades particulares dado que es necesario adaptar los mensajes a la cultura de públicos diversos.
    • Traducción audiovisual. Comprende la subtitulación, doblaje y superposición de voces traducidas en vídeos, películas, documentales y programas de televisión. Es necesario sincronizar la imagen y el sonido en tiempo y espacio.
    • Traducción financiera. Abarca la traducción de informes, balances, contratos y la documentación relacionada con el mundo de las finanzas. La terminología utilizada será mucho más sencilla para un traductor que tenga conocimiento en esta área.

Si hay alguna profesión demandada actualmente es la traducción. La globalización ha permitido eliminar las fronteras en todos los ámbitos de la vida diaria. No solo se comercializan productos y servicios también se comparte conocimiento e información. Este proceso no sería posible sin el arte de traducir. Rotas las barreras del idioma podemos conectarnos y formar un mundo sin barreras.